jueves, 5 de noviembre de 2015

9 RAZONES POR LAS QUE LOS NIÑOS NO DEBERÍAN TENER DEBERES

Más de seis horas semanales es lo que un niño español tarda de media en hacer los deberes. Y tal vez deberíamos dar gracias, ya que en 2003 eran más de siete horas a la semana. En Finlandia, por el contrario, no llegan a las tres horas.Podría parecer que a más deberes, mejores resultados académicos, pero nada más lejos de la realidad.
Entonces, si no está ha demostrado que los deberes, al menos como se conciben habitualmente, tengan un efecto positivo, si no mejoran en algo los conocimientos del niño ni mejora los resultados académicos, ¿qué se consigue gracias a ellos? ¿Por qué esta obsesión en la mayoría de colegios y maestros por enviar todos los días deberes a casa? Queremos que los niños sean responsables y constantes, pero, ¿se puede lograr algo beneficioso cuando los niños sufren con tanto trabajo y sin tiempo libre?
España tiene mas horas lectivas y más deberes que la mayoría de países de nuestro entorno y sin embargo su puesto es mediocre en el informe PISA que evalúa el rendimiento de los estudiantes en los países de la OCDE. Donde, como ya podéis imaginar, Finlandia ocupa el podium, junto a Corea del Sur, otro país con unos deberes casi inexistentes.
Recientemente se ha reabierto del debate "deberes sí - deberes no", pero sigue sin cambiar nada, al menos en la mayoría de colegios. Otros, apostando por métodos que motiven al niño y lo impliquen niño de manera que se fomenten sus ganas de aprender, no mandan deberes, o no tantos, o mandan otro tipo de tareas.
Por eso creo que puede haber matices y de ellos hablo al final de este tema, pero empezaré por nueve buenas razones por las que los niños no deberían tener deberes.
deberes

Por qué eliminar los deberes

  • Las jornadas escolares ya son lo suficientemente largas como para añadirles dos o tres horas. El cole es "el trabajo" de nuestros hijos y no se puede alargar cada día como si no existiera una frontera entre el trabajo y el ocio, la relajación. Este tema se pone de manifiesto perfectamente en una reciente campaña a favor de la eliminación de los deberes que os comentamos.
  • Los deberes impiden dedicar tiempo al juego y a relacionarse con otros niños, a realizar extraescolares que les gusten como un deporte, música... El juego es un derecho de los niños pero parece que en una sociedad obsesionada con las actividades extraescolares impuestas, con la competitividad y con el éxito, el espacio que dedicamos al juego se minimiza. Los niños haciendo deberes se pierden jugar con sus amigos, con sus padres, algo que se debería hacer todos los días y que muchas veces impiden estas tareas.
  • Los deberes impiden dedicar tiempo a la lectura. Podríamos pensar que al hacer deberes también leen, pero no hablamos de ejercicios o de lecturas obligatorias, sino de leer por placer, de coger un cuento o un cómic que me apetece. Los niños también tienen derecho a que les contemos cuentos, pero muchas veces al acabar la jornada y haber pasado la tarde haciendo deberes con los niños, no quedan tiempo ni fuerzas para hacer de cuentacuentos.
  • Los deberes causan tensiones familiares, ya que se condiciona el tiempo libre de todos. Lo que podría ser una tarde o un fin de semana relajado se convierte en un tira y afloja con los niños porque tienen que hacer los deberes y en una obligación nuestra cuando tenemos que sentarnos con ellos a hacerlos. Puede que, si a los deberes se les suman exámenes, incluso haya familias que se ven obligadas a suspender alguna actividad de ocio, alguna salida el fin de semana o simplemente una sesión de películas en casa por culpa de estas tareas. Si esto sucede una semana tras otra y un fin de semana tras otro, y más cuando los niños son pequeños, la convivencia se resiente.
  • No se fomenta el trabajo autónomo, ya que el alumno pequeño la mayoría de veces no ha adquirido en el colegio los conocimientos o destrezas suficientes como para poder desarrollar la tarea que se le encomienda él solo, fuera de clase. Entonces, los padres (cuando pueden) hacen su aparición para ayudar a los niños, pero casi siempre sin que realmente los pequeños hayan aprendido cómo trabajar o resolver cierto problema autónomamente.
  • Por lo que acabamos de comentar, en cierto modo se obliga a los padres a ejercer de profesores, a intentar explicarles lo que tienen que hacer e incluso a hacerlo por ellos, porque nos han dicho que parte de la nota del alumno será la realización de las tareas en casa. Esto, en el caso de que los padres seamos capaces de ayudarles. Pero, ¿qué sentido tienen los deberes si los hacemos los padres? ¿No sigue el niño sin aprender realmente? Y lo que es peor, ¿no seguirá aborreciendo estas tareas que no entiende y que no sabe hacer solo?
  • Los deberes promueven tareas repetitivas, mécanicas, idénticas, sin atender a la diversidad de los alumnos. La atención a la diversidad y la educación individualizada son primordiales, pero en la mayoría de deberes que se mandan a casa no se atiende a estos parámetros, de modo que los deberes son una manera de "estandarizar". Para salvar o más bien tapar las diferencias, se les puede mandar a los alumnos tareas repetitivas y mecánicas que tampoco van a ayudarles a aprender. Puede que en el caso de estos deberes los padres no tengan que ayudar a los niños, pero llegamos al extremo de lo absurdo porque comprendemos que son tareas inútiles y desmotivadoras.
  • Los alumnos aborrecen el estudio por cansancio. Lo acabamos de decir y es que estos puntos están relacionados. Todo lleva a lo mismo: a que el alumno no obtenga ningún placer con lo que hace, lo cual, tarde o temprano, le puede llevar al abandono. Necesitamos niños motivados para que aprendan y por desgracia los deberes no suelen tener nada de motivadores.
  • Los deberes aumentan las desigualdades entre las familias por el nivel cultural y económico, ya que algunos padres podrán apoyar a los alumnos y otros no. Familias con más recursos o estudios que se pueden permitir que el niño vaya a una academia, tenga un profesor particular o ayudar a sus niños a hacer las tareas, frente a otras familias que no tengan posibilidades de ayudarlos por desconocimiento ni posibilidades de que otros les ayuden porque cuesta dinero.
536115597 1

Y si ponemos deberes, ¿cómo deberían ser?

Vale, ya hemos dejado claro por qué no los niños pequeños deberían tener deberes. Pero imaginemos un mundo en el que no se pudieran eliminar, un mundo en los que los niños tienen deberes sí o sí. Bien, cambiemos el tipo de deberes para que no sean tan perjudiciales, tan inútiles.
Empecemos señalando que los deberes deberían ser no evaluables, es decir, que no formaran parte de la calificación del niño o niña. Esto quitaría presiones a padres e hijos y no repercutiría en la desigualdad de los alumnos que hemos comentado anteriormente.
Los deberes no deberían ser de conceptos no explicados anteriormente, no trabajados o no entendidos por los alumnos, de modo que en todo caso sirvan para ampliar o reforzar un conocimiento ya adquirido. Esto podría significar que en una misma clase unos alumnos podrían llevar un ejercicio que para otros resulte demasiado avanzado e imposible de resolver por sí mismos, de modo que, si atendemos a la diversidad, los deberes tendrían que ser diferentes (algo impensable con las ratios y los refuerzos en las aulas).
Por otro lado, ¡qué distintos serían los deberes si se hicieran a través de juegos! Porque jugando, el niño está motivado y la motivación es clave y base de cualquier aprendizaje. Implicar al niño en la tarea, siendo activo, creando.
Claro que el sistema de libros de texto que predomina en la educación no es el más adecuado para ello, pero ya se ve en muchos libros que se incorporan ejercicios prácticos, con juegos, muy experimentales y que atraen a los niños. Es lo que se consigue trabajando por proyectos, cuando el niño se ve realmente involucrado en el proceso de aprendizaje y muy motivado.
Finalmente, creo que los maestros deberían coordinarse a la hora de poner deberes y también de poner exámenes (que cada vez parece que empiezan antes a hacer controles) de modo que los niños no se vean agobiados ni saturados con tantas tareas al mismo tiempo, o en un mismo fin de semana...
En definitiva, no se trataría de demonizar los deberes sino de cambiar el concepto. Si tenemos nueve buenas razones para eliminar los deberes es porque los deberes tal y como están planteados habitualmente no tienen ningún beneficio. Pero sí puede haber otro tipo de tareas que anime a los niños a aprender, que les diviertan y que no supongan un trance familiar. Vosotros, ¿también sufrís los deberes en casa?

HERRAMIENTAS PARA LA GESTIÓN EMOCIONAL




Una de la “práctica” más demandada en las clases de Educación Emocional, es la gestión de las emociones. Muchos padres están preocupados porque sus hijos se dejan llevar por la ira o la frustración, y no saben cómo conseguir que aprendan a manejar ese tipo de situaciones. Una vez más, recurriré a mi regla número 1: El primer paso para conseguir que nuestros niños aprendan a gestionar sus emociones, es que nosotros sepamos hacerlo con las nuestras. Así que hoy, os daré una serie de pautas para que vosotros, padres, maestros y/o educadores, sepáis ser el mejor ejemplo posible para los más pequeños.
La gestión emocional nos permite conocer cómo reaccionamos ante los estímulos que nos rodean y saber calibrar la cantidad de energía que queremos invertir en nuestra respuesta, por lo que nos ayudará a no gastar nuestras fuerzas de forma inadecuada y ser más resolutivos. Las emociones son sentimientos acompañados de una reacción física, que surgen como respuesta a diferentes estímulos. Debemos aceptar en nosotros y en los demás, todo tipo de emociones, incluyendo las calificadas como negativas. Todavía es relativamente frecuente ver a educadores o padres, intentando reprimir el llanto de los niños con frases como “los niños mayores/valientes no lloran“, cuando hoy está demostrado que el llanto tiene múltiples beneficios, como liberarnos del estrés, relajarnos y disminuir el nivel de angustia. Así que, comienza por aceptar en ti mismo y en los demás todas las emociones, sean consideradas positivas o negativas. Y, una vez dicho esto, vamos con las pautas para gestionarlas:

1.- Identificar la emoción

Es importante reconocer los primeros signos que nos indican la emoción que nos invade. Así como la tristeza suele ser característica por el llanto y la presión en el pecho o en la garganta, debemos intentar reconocer los signos que nos indican otras emociones, como la rabia o el miedo. Si quieres, puedes probar a realizar un ejercicio, escribiendo las emociones que te resulten más complicadas de gestionar, describiendo situaciones que suelen provocarlas y las reacciones físicas que producen en ti.
Captura de pantalla 2015-01-21 a las 21.11.26

2.- Sentirla sin perder la calma

Si hace falta, retírate un momento, aléjate de la situación que te haya alterado. Intenta detenerte un minuto, de verdad que no hace falta más, y es necesario. Cierra los ojos y siente. Escucha lo que tu cuerpo te quiere indicar, dedícale estos segundos de atención a escucharle.
Captura de pantalla 2015-01-21 a las 21.24.43

3.- Respira

Una vez que hayas tomado conciencia de la emoción que te invade, respira tranquila y profundamente. Sentirás como su intensidad disminuye. Mantén los ojos cerrados, coge aire por la nariz lentamente, mantenlo un segundo y expúlsalo despacio por la boca. Aquí tienes un “calmante” 100% natural y saludable.
Captura de pantalla 2015-01-21 a las 21.26.31

4.- Haz balance

Ha llegado el momento de ver la importancia real de lo que está sucediendo. Ahora que nos hemos relajado un poco, resultará más sencillo ver lo sucedido desde otra perspectiva. ¿Qué relevancia tiene esto en mi vida? ¿Qué repercusiones puede generar? ¿Tendrá importancia dentro de 10 años?. En el caso de ser un problema podremos hacer un balance de los recursos que tenemos para solucionarlo.
Captura de pantalla 2015-01-21 a las 21.29.53

5.- Expresa lo que sientes de una forma no dañina

Intenta hablar sobre ello con alguien. Si hay una persona implicada en lo sucedido, intenta explicarle cómo te sientes, sin atacar ni resultar hiriente en tu exposición, compartiendo tus sentimientos. Si estás muy enfadado puedes salir a correr, practicar algún deporte que te ayude a liberar adrenalina. Según donde te encuentres incluso puedes gritar. Con los niños funciona muy bien correr de un lado a otro mientras chillan todo lo fuerte que pueden. Te recomiendo probarlo :).
Captura de pantalla 2015-01-21 a las 21.32.20

Aceptar y gestionar tus emociones hará que te sientas mejor. No es un signo de debilidad mostrarnos tristes o enfadados. Al contrario, saber hacerlo de forma adecuada te hará enfrentarte de una forma más eficaz a los retos cotidianos, y será el primer paso para conseguir que nuestros niños y/o las personas que tenemos a nuestro alrededor lo hagan.

jueves, 29 de octubre de 2015

FIESTA DE BRUJITOS Y BRUJITAS

OS RECORDAMOS QUE MAÑANA CELEBRAMOS LA FIESTA DE BRUJITOS Y BRUJITAS Y LOS NIÑ@S VIENEN DISFRAZADOS DE CASA PARA PASAR UNA MAÑANA ESPELUZNANTE JIJIJ Y DIVERTIDA BAILANDO LOS ESQUELETOS Y DISFRUTANDO DE UN DÍA MÁS PARA DISFRAZARNOS.
LUEGO SE LLEVARÁN A CASA TODOS LOS TRABAJITOS HECHOS PARA ESTA CELEBRACIÓN Y QUE DECORÉIS EN CASA


miércoles, 28 de octubre de 2015

El experimento sobre horarios laborales que te va a sorprender #lohacesy...

La carga de deberes de cada niño o niña en edad escolar depende fundamentalmente del profesor que le corresponda. Esto sucede incluso en el seno de un mismo centro educativo, lo que en caso de que haya varios hermanos matriculados en este puede poner de manifiesto enormes e incomprensible diferencias en las tareas que han de acometer. Cuando esto ocurre, el niño que se ve en esa situación no comprende por qué él o ella no puede jugar, descansar o estar con sus padres, mientras sus hermanos y/o hermanas sí.
Un exceso de deberes supone una gran frustración para un niño que quiere concluir el trabajo asignado y ve cómo éste le sobrepasa y el cansancio no le permite seguir estudiando. El rendimiento de los niños empeora si a la jornada escolar se añade un exceso de tiempo para los deberes.
Un niño que dedica un tiempo excesivo a las tareas escolares (según la OCDE la media española es de 6,5 horas semanales en la ESO, pero hay niños que ya en primaria superan esa media)  puede llegar a presentar síntomas de ansiedad y necesitar asistencia psicológica.
No existe justificación para que un niño dedique tantas horas de su tiempo tras la jornada escolar a realizar tareas muchas veces mecánicamente y que difícilmente fomentan competencias como alguna de las recogidas en el Real Decreto 126/2014, de 28 de febrero, por el que se establece el currículo básico de la Educación Primaria:
4ª Competencia. Aprender a aprender. Haciendo tareas repetitivas a diario el estudiante no aprende a aprender, aprende en todo caso a mecanizar sus tareas.
5ª Competencia. Competencias sociales y cívicas. El tiempo de convivencia familiar, con otros niños en el parque o en otros espacios abiertos se reduce: Los niños pasan tardes y tardes encerrados en su habitación. No pueden desarrollar competencias sociales estando aislados.
6ª Competencia. Sentido de iniciativa y espíritu emprendedor. Los deberes pautados, repetitivos y abusivos no fomentan el espíritu emprendedor y la iniciativa. La iniciativa surge desde dentro de cada niño o niña, por el propio descubrimiento personal, y para eso es necesario tiempo libre e incluso tiempo de aburrimiento.
Finalizar el temario de los libros de texto y los ejercicios propuestos en ellos no deberían ser el principal objetivo académico, puesto que el número de horas lectivas para cumplirlos puede llegar a ser superior a las de que se dispone en un curso escolar. Al no haber tiempo lectivo para ello, las tareas se realizan en el hogar en perjuicio de los niños. Lo realmente importante debería ser enseñar mientras se respeta el ritmo de los niños, sus necesidades de juego y de descanso y su bienestar emocional.
Los deberes abusivos provocan conflictos en las familias, que ven en la conciliación de la vida laboral y familiar una utopía. Las largas jornadas laborales se ven todavía más perjudicadas por las tareas escolares abusivas, los padres no pueden compartir su tiempo con sus hijos o lo comparten para ejercer de docentes.
Los niños españoles no pueden seguir cargados de deberes. No resulta admisible que los niños españoles dediquen a la semana tres horas más a los deberes que los niños finlandeses cuyos resultados académicos, de acuerdo con los informes PISA, son de los mejores del mundo. Los deberes repetitivos y abusivos no mejoran el rendimiento escolar y sí afectan negativamente a la felicidad de los niños y a la calidad de vida de las familias.
Pedimos que se racionalicen los deberes de los alumnos españoles, con el establecimiento de unas pautas para que las tareas se desarrollen en un tiempo razonable y que estén acordes con la edad del estudiante. Pedimos que se eliminen cuanto antes los deberes abusivos.
Los deberes deberían estar consensuados entre los diferentes profesores de un mismo centro y estos deberían ser conocedores del tiempo que implica cada tarea y del conjunto de deberes que los estudiantes tienen cada día para que no resulten excesivos en su conjunto.

jueves, 15 de octubre de 2015

LOS LÍMITES Y LOS NIÑ@S

Los límites y los niños
límites-niños-educación-disciplina-positiva

Hace ya tiempo que me di cuenta de que uno de los grandes “problemas” en mi casa con los niños eran los límites.

Bajo mi forma de verlo no establecer límites a los niños no significa que vaya a servir para que no haya conflictos. Que eduquemos a nuestros peques dentro de unos límites no implica que tengamos que ser autoritarios con ellos, pero sí es necesario hacerlo, es más, que conozcan los límites les da seguridad. Imagina una carretera sin límite de velocidad o señales de tráfico. No sé tú pero yo muy segura no me sentiría. Con los niños también pasa lo mismo. Necesitan unas “normas”, o más bien prefiero llamarlo una guía por donde poderse mover y donde sepan lo que puede estar mal. Que les enseñe a diferenciar lo que significa la convivencia con los demás y el respeto mutuo entre otras muchas cosas que nosotros como padres queremos transmitirles.

Peeeeeeero, y es aquí cuando yo tengo que entonar el mea culpa, a veces nos pasamos con esos límites. Cierto es que es una barrera difícil de no traspasar, pero es algo importante que debemos valorar.

Digo que entono el mea culpa porque a veces me doy cuenta cuando acaba el día que me he pasado la tarde diciendo esto no que te caes, eso no que lo rompes, no déjalo que eso es de mayores, no corras tanto, no, no, no y no.

Si me pongo en el lugar de mis hijos y pienso que si a cada paso que voy a dar me dicen que no, seguramente se me pondría bastante mal humor y mi comportamiento hacia quien me lo niega todo y hacia todo mi entorno en general seguro que es poco amable. Pues eso mismo les pasa a nuestros peques.

Muchas veces por protegerlos (o sobreprotegerlos) para que no se hagan daño, otras veces por comodidad nuestra y otras porque nos sale del alma ya que nuestro día está torcido, lo hacemos. Pero no te preocupes, si a ti te pasa estás a tiempo. Una vez detectado lo que podemos mejorar es mucho más fácil cambiarlo.

Uno de los límites que más me cuesta que entiendan  en casa es el hecho de que no salgan corriendo por la calle como si no hubiera un mañana, da igual que esté la carretera ahí en medio y los coches pasando, que ellos tienen muy claro lo que quieren hacer y no les importan esos coches. Ha tenido que pasar tiempo para que me diera cuenta de lo que pasaba. A mí eso de que salieran corriendo me ponía muy nerviosa y ese nerviosismo se lo transmitía a ellos. Me pasaba todo el rato diciendo las frases de no te sueltes, ven aquí, no corras, ten cuidado, y todas las de ese tipo que se te ocurran hasta que un día dije: ¿y si lo hago al contrario?. Eso fue lo que hice. Dejé de repetirles lo mismo y les di libertad. Cuando llegaba a un sitio con el coche a la hora de bajar normalmente era tener a uno de ellos agarrado de la mano mientras soltaba al otro  de la silla con la mano libre que me quedaba para que el que ya estaba fuera no saliera disparado como un cohete (¿te suena la escena?).  Lo que hice a  partir de ese momento cuando aparcaba fue decirles con toda tranquilidad que estaba la carretera al lado y que iban a salir del coche ellos solos teniendo mucho cuidado porque podían venir coches. Se lo decía y les pedía por favor que me contestaran y explicasen como lo íbamos a hacer al bajar del coche. Decírselo así, implicándoles sin hacerlo como si fuera una orden sin más, funcionaba. Para mi sorpresa no tuve que salir corriendo detrás de ninguno de ellos. Es verdad que la primera vez que lo hice fue en un sitio donde no pasaban coches y no había gran peligro. Pero a partir de ahí todo fue ir practicando en distinta situaciones y a raíz de darles más libertad ellos solos han aprendido esos límites que yo me empeñaba en imponerles con el no hagas esto y no hagas lo otro.

"Por lo tanto los límites son muy necesarios, pero pasarnos el día negando sin más lo hace mucho más complicado".
"Será mucho más fácil que no se pase del límite que nosotros marcamos si les hacemos a ellos partícipes a la hora de decidir cual es el límite".
"Por otra parte, el sentirse libres les relaja. Libres dentro de esos límites que nosotros queremos marcar. Pero es bueno que nos preguntemos si no ponemos demasiados límites".

Hay cosas naturales que los niños hacen y están relacionadas con su edad, pretender cambiarlos no es bueno para ellos ni para nosotros. Por ejemplo las rabietas. A veces entender que es un comportamiento normal para su edad nos relaja como padres y nos damos cuenta que nos hemos pasado con los límites. No pasa nada si bajamos un poquito el listón porque han sacado todos los juguetes de la casa y después son 3 horas las que se tiran recogiendo. Seguro que el próximo día se lo piensa antes de sacarlo todo. Para poner un límite de forma firme pero amable puedes preguntarle, si sabe que le va a costar mucho más recoger todos los juguetes y que si lo hace tendrá que dejar antes de jugar porque tardará más tiempo. Haciéndole esa pregunta le estás implicando y haciendo partícipe en ese límite y será él quien decida. Probablemente decida que sí, claro, está loco por jugar, pero seguramente que el próximo día cuando la situación se repita no saque todos esos juguetes y saque bastantes menos. Eso sí, sé firme, no recojas luego por él.

¿Qué puedes hacer si crees que pones demasiados límites para solucionarlo?. Localiza esos momentos en los que te repites con el "no" y sustitúyelos por frases positivas con opciones.  Es verdad que en el momento no te van a salir pero si las tienes localizadas con la práctica irás mejorando. Lo que evitará que tus peques acaben el día enfadados por tanta negación.

Te pongo unos ejemplos:

No puedes jugar con la consola que es muy tarde. Lo sustituyes por "si juegas ahora con la consola se nos hace tarde para la cena, mejor lo dejamos para otro día más temprano y así llegamos a tiempo para leer antes de dormir". (Has eliminado el no y le estás dando opciones)
No te subas a ese muro que te caes. Lo sustituyo por ¿has visto que muro tan alto?, ¿Crees que si te caes te harías daño?. Aquí puedes darle la opción también de ir a un lugar donde no haya peligro, si es que puedes cumplirlo.
No te comas todas esas chuches. Esta es la típica que me sale mucho cuando salen de un cumple con la bolsita de las chuches. La podemos sustituir por "qué motón de chuches te han dado, ¿cómo las vas a repartir para tener chuches todos los días y que no te duela luego la tripa?. Decirlo así no falla. Eso de que van a tener chuches para varios días…. (Bueno quizás mamá se come alguna para que no haya para tantos días jeje)
Hay muchos ejemplos que seguro que se te ocurren a ti también y que te pasan a menudo.
No te puedes imaginar lo que cambia quitar el "no" de una frase.

viernes, 11 de septiembre de 2015

EL PERIODO DE ADAPTACIÓN

El periodo de adaptación a la escuela infantil:

Vamos a comentar brevemente en que consiste el periodo de adaptación para que también os sirva de reflexión y ayuda para resolver las dudas que podáis tener sobre este periodo o de algún modo superar la angustia, si la hubiera, que os puede suponer dejar al niño en la Escuela Infantil.
Sabemos que el ingreso en la escuela infantil supone un cambio muy importante para el niño, “normalmente” es la primera vez que se separa de su familia, sale de su hogar para pasar a un espacio totalmente desconocido, con adultos desconocidos y con otros niños.
Las familias también sufrís una adaptación, ya que suele ser la primera vez os separáis de vuestro hijo. Y lo mismo sucede con las educadoras, que también tienen que adaptarse, cada niño es diferente, hay que conocerle, saber sus gustos y preferencias, y conseguir que disfrute y sea feliz en los primeros momentos, y luego, durante el curso.
La entrada del niño en la escuela infantil supone para él un importante cambio: Implica la salida del entorno familiar donde el niño ocupa un papel determinado, con una forma determinada de comunicarse y con un espacio que conoce, que le da seguridad y protección, y todo esto va a modificarse: su mundo de relaciones va a ampliarse al salir del círculo estrecho familiar, nuevos adultos y nuevos niños, y va a entrar en contacto con un nuevo espacio: la escuela.
Este será paso muy importante en la vida del niño, y aunque en algunos casos al principio la separación le resultará dolorosa, el niño lo irá asimilando, y gracias a esta separación se incrementará su autonomía personal y su grado de socialización. Además de ser un paso necesario para aprender que los cambios no tienen por qué ser malos.
El niño experimenta cambios en las áreas de: higiene, alimentación, sueño, rutinas, las rutinas que se establecen en la Escuela Infantil, les ayudan en su organización del tiempo y la actividad, arelacionarse con sus iguales, con los adultos y en la organización del espacio y objetos.
Es posible que durante este periodo puedan aparecer en el niño conductas de rechazo:
  • Hay niños que desde el punto de vista somático pueden tener alteraciones de sueño, de alimentación, vómitos…
  • Algunos sienten ansiedad ante la separación y pueden sentir abandono, miedo, surgen los celos de los otros hermanos, o pueden tener comportamientos agresivos.
  • Desde el punto de vista afectivo y social se observa:
    • Niños que lloran: es la manifestación más generalizada.
    • Niños que no lloran y participan en la escuela de forma resignada porque la actividad les resulta novedosa, pero en el hogar manifiestan conductas negativas.
    • Niños que lloran y se niegan a ser atendidos por extraños.
    • Niños que se mantienen aislados, no participan, no se relacionan, permanecen sin moverse.
    • Niños que se aferran fuertemente a algún objeto que traen de casa, participan pero con el objeto en la mano.
Debemos saber que estas son manifestaciones normales de este periodo y que si lo entendemos de una forma natural estaremos ayudando al niño en la resolución de este proceso que es el periodo de adaptación.
Para todo ello va a necesitar que le ofrezcamos una gran comprensión y ayuda, ayuda que no consiste en evitar sus sentimientos y conflictos, sino en entenderlos. Y que comprendáis que cada niño tiene un ritmo de adaptación personal que hay que respetar.
Cuando hablamos de la separación mutua de niño-familia, entendemos que no sólo se adapta el niño, sino que los padres van a tener que adaptarse también.
Los padres tendréis una gran influencia en sus temores, sus expectativas, su ansiedad,... todo lo que vosotros sintáis: La inseguridad, la culpabilidad por la separación, el temor ante el cuidado que vaya a recibir el niño, todo eso son sentimientos habituales en los padres, pero debéis cuidar al máximo vuestras manifestaciones externas, para no trasmitir al niño inseguridad.

Consejos para padres

De forma que, algunos consejos que podemos daros son:
  • Lo que hemos comentado, recordaos que vuestra actitud es muy importante. Es necesario no actuar con inseguridad, duda o culpabilidad.
  • Durante el periodo de adaptación, en la medida de vuestras posibilidades es conveniente que intentéis llevarle y buscarle vosotros, eso le dará seguridad y se acostumbrará antes al cambio.
  • Debemos evitar el chantaje afectivo de “no llores que mamá se va triste”, o la mentira “no llores que mamá viene ahora”.
  • Cuando sea la hora de marchar es mejor no alargar la situación: decir adiós con seguridad y alegría. Es importante que no piense que la marcha de los padres es opcional o que si protesta con fuerza impedirá la partida.
  • No prolongar las despedidas en exceso. Hay que trasmitir al niño que lo que estáis haciendo es lo mejor para él.
  • Dejaremos que el niño lleve, si así lo desea, su juguete favorito, algo que le sea familiar y le mantenga unido con su hogar.
  • No es un buen momento para introducir más cambios en la vida del niño (quitar pañales, cambio de habitación...) Será conveniente esperar a que supere el proceso de adaptación.
  • Evitar al recogerle frases como “ay, pobrecito, que le hemos dejado solito”, “qué te han hecho?”
  • Puede que el niño, en el reencuentro con los padres llore o muestre indiferencia, estas son algunas manifestaciones que no deben angustiarnos, a veces el niño también experimenta sentimientos ambivalentes, contradictorios, al mismo tiempo siente la separación con la educadora y el deseo de ir con sus padres.
  • Es posible que surjan pequeñas dificultades, no os alarméis, solo está adaptándose a un ritmo diferente.
  • Ese pequeño desequilibrio del inicio del curso debe contemplarse desde una actitud serena de normalidad.

Objetivos para los papás

Os proponemos como objetivos para vosotros:
  • Que superéis la angustia de la separación.
  • Que confiéis en el equipo.
  • Que os despidáis de vuestros hijos sin engaños y con seguridad.
  • Que conozcáis y valoréis el periodo por el que pasan vuestros hijos.

Objetivos para los niños

En cuanto a los niños, en el periodo de adaptación es muy importante la separación con los padres, pero no es solo eso, podríais pensar que si vuestro hijo no llora, se muestra contento y confiado, no necesita un periodo de adaptación.
Pero en este periodo implica a otras muchas cosas: Como objetivos durante este periodo el niño debe:
  • Aceptar el nuevo espacio y ser capaz de moverse libremente en él.
  • Explorar el nuevo material.
  • Adaptarse a las rutinas.
  • Comprender y recordar las normas y pautas que la educadora va estableciendo.
  • Establecer vínculos de afectividad con la educadora y los demás niños.
  • Admitir progresivamente la separación de sus padres.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

VUELTA A LA CASITA

HOLA FAMILIAS HA LLEGADO SEPTIEMBRE Y SE TERMINARON LAS VACACIONES ¡OHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!
Y ARRANCAMOS CON EL CURSO 2015-2016, EL JUEVES 3 Y VIERNES 4 JORNADAS DE PUERTAS ABIERTAS CON LAS FAMILIAS.
ASÍ QUE OS ESPERAMOS PARA COMENZAR UN CURSO LLENO DE AVENTURAS, PROYECTOS Y SONRISAS.

viernes, 29 de mayo de 2015

EL DESAYUNO: EXPLICADO DE MANERA FANTÁSTICA POR UNA ENDOCRINÓLOGA


RIIINNNGGGG!!!!!!!!!
Suena el despertador y el cerebro empieza a preocuparse:
"Ya hay que levantarse y nos comimos todo el combustible'"..............
Llama a la primera neurona que tiene a mano y manda mensaje a ver qué disponibilidad hay de glucosa en la sangre. Desde la sangre le responden: Aquí hay azúcar para unos 15 a 20 minutos, nada más'.
El cerebro hace un gesto de duda, y le dice a la neurona mensajera: De acuerdo, vayan hablando con el hígado a ver qué tiene en reserva. En el hígado consultan la cuenta de ahorros y responden que a lo sumo los fondos alcanzan para unos 20 a 25 minutos'.
En total no hay sino cerca de 290 gramos de glucosa, es decir, alcanza para 45 minutos, tiempo en el cual el cerebro ha estado rogándole a todos los santos a ver si se nos ocurre desayunar.
Si estamos apurados o nos resulta insoportable comer en la mañana, el pobre órgano tendrá que ponerse en emergencia: 'Alerta máxima: nos están tirando un paquete económico.
Cortisona, hija, saque lo que pueda de las células musculares, los ligamentos de los huesos y el colágeno de la piel'.
La cortisona pondrá en marcha los mecanismos para que las células se abran cual cartera de mamá comprando útiles, y dejen salir sus proteínas. Estas pasarán al hígado para que las convierta en glucosa sanguínea. El proceso continuará hasta que volvamos a comer.
Como se ve, quien cree que no desayuna se está engañando: Se come sus propios músculos, se auto devora. La consecuencia es la pérdida de tono muscular, y un cerebro que, en vez de ocuparse de sus funciones intelectuales, se pasa la mañana activando el sistema de emergencia para obtener combustible y alimento.
¿Cómo afecta eso nuestro peso?
Al comenzar el día ayunando, se pone en marcha una estrategia de ahorro energético, por lo cual el metabolismo disminuye. El cerebro no sabe si el ayuno será por unas horas o por unos días, así que toma las medidas restrictivas más severas.
Por eso, si la persona decide luego almorzar, la comida será aceptada como excedente, se desviará hacia el almacén de 'grasa de reserva' y la persona engordará.
La razón de que los músculos sean los primeros utilizados como combustible de reserva en el ayuno matutino se debe a que en las horas de la mañana predomina la hormona cortisol que estimula la destrucción de las proteínas musculares y su conversión en glucosa.
ASÍ QUE YA LO SABES AHORA...NUNCA MÁS SALGAS SIN DESAYUNAR, TU ORGANISMO TE LO AGRADECERÁ Y COMPENSARÁ CON MAYOR SALUD, LA MISMA QUE PODRÁS DISFRUTAR VIVIENDO MÁS TIEMPO Y SANO PARA QUE CONVIVAS CON TUS SERES QUERIDOS... DESAYUNANDO TEMPRANO, LLEVARÁS ENERGÍA SUFICIENTE, LA MISMA QUE TE AYUDARÁ A QUE TU MENTE SEA MÁS ÁGIL, TUS PENSAMIENTOS MÁS ESPONTÁNEOS, TU CUERPO MÁS RELAJADO, CON MAYOR FACILIDAD DE MOVIMIENTO Y POR LÓGICA... TE ESTRESARÁS MENOS.
Fuente: Dra. Daniela Jakubowic (Endocrinóloga)

BENEFICIOS DEL YOGA PARA NIÑ@S

El yoga en niños y niñas beneficios y posturas animales


A través del yoga, los niños ejercitarán su respiración y aprenderán a relajarse para hacer frente al estrés, a las situaciones conflictivas y a la falta de concentración, problemas tan evidentes en la sociedad actual. El yoga les ayudará en su largo camino hacia el dominio físico y psíquico.

BENEFICIOS DEL YOGA kids destacada

Lo que consiguen a nivel físico y mental los niños que practican yoga:

1- Desarrollo y destreza de los músculos motores.

2- Flexibilidad en las articulaciones.

3- Mejora de los hábitos posturales de la columna vertebral.

4- Masaje de los órganos internos.

5- Mejoría en los hábitos de la respiración.

6- Estimulación de la circulación sanguínea.

7- Mejoría de la autoestima

. 8- Baja en el nivel de estrés infantil.

9- Perfeccionamiento de los sentidos.

10- Agilidad y entereza.

11- Calma y relajamiento.

12- Estiramiento. 10- Mejor desarrollo de la atención, concentración, memoriae imaginación.

11- Armonización de la personalidad y el carácter.

12- Oportuna canalización de la energía física.

13- Mejor comprensión e interacción con los demás.




TÉCNICAS DE RELAJACIÓN PARA NIÑ@S

TÉCNICAS DE RELAJACIÓN PARA NIÑOS


 1.- Posibles problemas:
     Uno de los principales problemas con los que nos podemos encontrar en el entrenamiento es la timidez del niño, que se muestra en los ejercicios de tensar y relajar (especialmente la cara). Pueden reírse y encontrar jocoso el ejercicio, sin embargo lo más efectivo será ignorar las risas e indicar que se trata de parte del procedimiento y que deben continuar.
2.- Explicación:
      “Cuando te sientes alterado, tenso o nervioso, los músculos de tu cuerpo se ponen rígidos, tensos y duros. Si aprendes a saber que músculos son esos y a relajarlos, sabrás cuales son cuando te pase y sabrás relajarlos. Te sentirás relajado porque tus músculos están relajados. Nosotros vamos a enseñarte a saber esto pidiéndote que pongas los músculos rígidos y que luego los sueltes, los relajes... Así sabrás la diferencia que hay entre rígido y relajado, sabrás cuando estás tenso y cómo relajarte. Si aprendes a relajarte como te digo y luego practicas como te diré, sabrás relajarte en situaciones en las que este nervioso."
      En esta explicación lo más importante es incluir ejemplos relacionados con la vida del niño (ej. Te servirá relajarte cuando estés furioso con alguien para no entrar en una pelea o cuando estés nervioso).
3.- Tareas para casa:
      Hay que indicarle que trate de entrenar los métodos que le enseñamos antes y después de una situación que le ponga nervioso. Si esta nervioso porque tiene que ir al dentista y tiene miedo, que lo haga antes de ir y después de ir. Pero no hace falta que sean situaciones excepcionales, basta con que practique en situaciones cotidianas: ver un programa de televisión, hacer los deberes, jugar al fútbol, etc. En principio, si el niño quiere automatizar la  técnica sería bueno dos veces al día, por la mañana antes de ir al colegio y por la tarde antes de hacer los deberes o en cualquier otra situación.
 

      A continuación se exponen las principales adaptaciones de la relajación aplicada a niños pequeños respecto a la de adulto:
1.- Instrucciones más simples y más cortas.
2.- Las sesiones deben de ser más cortas y más frecuentes para compensar la falta de atención del niño. Una sesión puede durar unos 15 minutos.
3.- Hay que controlar más los aspectos ambientales, puesto que los niños pequeños son más fácilmente distraibles. Se debe de intentar que la habitación no presente excesivos elementos distractores y que en la medida de lo posible sea silenciosa.
4.- La persona que enseña la relajación al niño debe ayudarlo físicamente, por ejemplo, cogerle el brazo para indicarle que lo ponga rígido y soltarlo para comprobar que está relajado.
5.- Es importante el modelado, por lo que ayuda la presencia de otro.

       A continuación se exponen las principales adaptaciones de la relajación aplicada a niños pequeños respecto a la de adulto:
1.- Instrucciones más simples y más cortas.
2.- Las sesiones deben de ser más cortas y más frecuentes para compensar la falta de atención del niño. Una sesión puede durar unos 15 minutos.
3.- Hay que controlar más los aspectos ambientales, puesto que los niños pequeños son más fácilmente distraibles. Se debe de intentar que la habitación no presente excesivos elementos distractores y que en la medida de lo posible sea silenciosa.
4.- La persona que enseña la relajación al niño debe ayudarlo físicamente, por ejemplo, cogerle el brazo para indicarle que lo ponga rígido y soltarlo para comprobar que está relajado.
5.- Es importante el modelado, por lo que ayuda la presencia de otro.

4.- Procedimiento.
Comenzaremos relajando el cuerpo, realizaremos la técnica sentados cómodamente uno en frente del otro, con ropa cómoda que no apriete y en una habitación tranquila con buena temperatura y con luz ténue, podemos acompañar el procedimiento con música.
Brazos: Estiro el brazo hacia delante poniendo el puño duro. Tenso durante unos segundos y relajo, hacemos hincapié en la sensación de tensión y en la de relajación para que el niño lo diferencie (está muy duro, ahora está muy relajado, el brazo me pesa no puedo moverlo…) Realizamos el ejercicio dos veces con cada brazo. Primero el derecho y después el izquierdo.
Hombros: Subo los dos hombros hacia arriba, lo mantengo unos segundos y suelto los hombros. Se hace dos veces.
Espalda: Hecho los dos brazos hacia atrás como si fuera a juntar las manos, mantengo unos segundos y suelto. Se hace dos veces.
Abdomen: Aprieto muy fuerte la barriga, comprueba con tus dedos que tu barriga está muy dura. Igual que el anterior.
Piernas: Estiro hacia delante la pierna con la punta del pie también hacia delante, mantengo unos segundos y suelto. Realizo la actividad dos veces con cada pierna.
Todo junto: Relajo las piernas, brazos, hombros y abdomen a la vez. Tenso todas estas partes de la forma explicada anteriormente. Lo realizo solo una vez.
         Seguimos con la cara:
Ojos: Apretar los dos ojos fuertemente, mantenemos unos segundos y soltamos. Dos veces.
Labios: Juntar los labios y apretarlos fuertemente, mantenemos unos segundos y soltamos. Dos veces.
Frente: Pon la frente como si estuvieras enfadado/a, arrugándola. Igual.
Mofletes: Coloca la boca como si fueras a soplar. Igual.
Orejas: Difícil. Concéntrate en ellas e intenta subirlas hacia arriba. No te preocupes sin lo Piernas: Estiro hacia delante la pierna con la punta del pie también hacia delante, mantengo unos segundos y suelto. Realizo la actividad dos veces con cada pierna.
Todo junto: Relajo las piernas, brazos, hombros y abdomen a la vez. Tenso todas estas partes de la forma explicada anteriormente. Lo realizo solo una vez.
Seguimos con la cara:
Ojos: Apretar los dos ojos fuertemente, mantenemos unos segundos y soltamos. Dos veces.
Labios: Juntar los labios y apretarlos fuertemente, mantenemos unos segundos y soltamos. Dos veces.
Frente: Pon la frente como si estuvieras enfadado/a, arrugándola. Igual.
Mofletes: Coloca la boca como si fueras a soplar. Igual.
Orejas: Difícil. Concéntrate en ellas e intenta subirlas hacia arriba. No te preocupes sin lo consigues. Igual.
Cuello: Apretamos los dientes muy fuerte. Igual.
Todo  junto: Intentamos tensar toda la cara junta, ojos, labios, frente, orejas y cuello. Lo realizo una vez.
Después intento realizar cuerpo y cara y conjuntamente, tenso piernas, brazos, hombros, abdomen y la cara a la vez. Lo realizo una sola vez, insisto en la relajación de todo el cuerpo, cierro los ojos y noto como mi cuerpo está muy pesado y muy muy relajado no puedo moverlo.
A continuación, realizo un masaje, cojo las piernas del niño/a y las balanceo lentamente comprobando si están flojas, hago también lo mismo con los brazos. Por último, realizo un masaje en la cara, con ambas manos realizo masajes circulares en las sienes, mofletes, frente y barbilla, mientras en niño/a permanece con los ojos cerrados.

ASÍ COMBATE FINLANDIA EL ACOSO ESCOLA Y EL CYBERBULLYING EN LAS AULAS

El programa KiVa no solo detiene a los acosadores sino que también aumenta el bienestar y la motivación por estudiar

FOTOLIA
Es un programa cuidado hasta el detalle que se llama KiVa, un acrónimo sencillo, y casi pegadizo, de dos palabras finlandesas Kiusaamista Vastaan (contra el acoso escolar). Con esta iniciativa,Finlandia está logrando frenar el acoso escolar y el ciberbullying en sus aulas. Implantado ya en el 90% de los colegios de educación básicasu éxito ha resultado tan arrollador que contar, o no, con este proyecto ya es un requisito que muchos profesores y alumnos tienen en cuenta a la hora de elegir y valorar un centro educativo donde trabajar o estudiar.
KiVa surgió de un serio compromiso entre la comunidad educativa y el gobierno finlandés. Tras una década de no lograr acabar con los casos de acoso escolar y de ciberbullying entre los estudiantes, llegó un momento en que el entonces ministro de Educación, Antti Kalliomäki, se planteó seriamente atajar el problema y habló con un grupo de investigadores de la Universidad de Turku que llevaba 25 años estudiando las relaciones entre los niños. Un año después, en 2007, arrancó el programa KiVa, financiado por el propio Gobierno, y diseñado por este equipo.

Casos de acoso que desaparecieron

«El proyecto se fue poniendo en marcha aleatoriamente en los colegios finlandeses», cuenta Christina Salmivalli, profesora de Psicología en Turku y una de las creadoras de KiVa. La universidad realizó, unos años después, un estudio para evaluar cómo se iba desarrollando el programa. Los resultados fueron espectaculares. «Fue el mayor estudio realizado en Finlandia. Participaron 234 centros de todo el país y 30.000 estudiantes de entre 7 y 15 años. KiVa había logrado reducir todos los tipos de acoso en los colegios. Los casos de acoso escolar desaparecieron en el 79% de las escuelas y se redujeron en el 18%», explica la profesora.
Sólo con un año de implantación los investigadores comprobaron que en algunos cursos el número de niños acosados bajó incluso un 40%. Pero además se llevaron una grata sorpresa al constatar que «KiVa también aumenta el bienestar escolar y la motivación por estudiar, al mismo tiempo que disminuyela angustia y la depresión», dice Salmivalli.
A diferencia de otros modelos que se centran exclusivamente en la víctima y el acosador, «KiVa intenta cambiar las normas que rigen el grupo —indica la profesora—. Dentro del grupo están los otros, esas personas que no acosan, que observan, que son testigos y que se ríen. A través de esa comunicación no verbal transmiten el mensaje de que lo que pasa es divertido o está bien, aunque tengan una opinión diferente. No hay que cambiar la actitud de la víctima, para que sea más extrovertida o menos tímida, sino influir en los testigos. Si se consigue que no participen en el acoso, eso hace cambiar la actitud del acosador. El objetivo es concienciar de lo importante de las acciones del grupo y empatizar, defender y apoyar a la víctima».

El contenido

Y así se sigue en el programa. Los estudiantes reciben una veintena de clases a los 7, 10 y 13 años para reconocer las distintas formas de acoso y mejorar la convivencia. Hay diez lecciones y trabajos que se realizan durante todo el curso académico sobre el respeto a los demás, la empatía... Cuentan con material de apoyo: manuales para el profesor, videojuegos, un entono virtual, reuniones y charlas con los padres... «Detectamos que muchos niños víctimas no contaban su caso. Así que añadimos un buzón virtual. De esta forma, pueden denunciar si son víctimas o testigos y nadie lo sabe», cuenta Christina Salmivalli. Para hacerse una idea, KiVa establece que los vigilantes del recreo usen chalecos reflectantes para aumentar su visibilidad y para recordar a los alumnos que su tarea es ser responsables de la seguridad de todos.
En cada colegio hay un equipo KiVa, formado por tres adultos que se ponen a trabajar en cuanto tienen conocimiento de un caso de acoso escolar o ciberbullying en el centro. «Primero actúan como filtro, para reconocer si es un acoso sistemático o algo puntual. Después se reúnen con la víctima para dale apoyo, ayudarla y tranquilizarla. También hablan con los acosadores para que sean conscientes de sus acciones y las cambien», indica.
La profesora Salmivalli está dando a conocer el programa en otros países y buscando socios-colaboradores para extenderlo. El proyecto ya ha merecido reconomientos internacionales y se ha exportadoa Reino Unido, Francia, Bélgica, Italia, Suecia, Estados Unidos... ofreciendo también resultados muy esperanzadores. Se ha comprobado que el acoso escolar ha disminuido entre un 30 y 50% en esos países durante el primer año de implantar KiVa. En España, algunos colegios y organizaciones ya se han interesado por esta iniciativa. «Nosotros no podemos atender individualmente a las escuelas de todo el mundo que nos escriben. Necesitamos —concluye la profesora— que en cada país exista una organización encargada de extender el proyecto, con socios locales que aporten una inversión para la traducción del programa, para pagar la licencia del desarrollo de KiVa y el sueldo de una coordinadora internacional».